martes, 11 de febrero de 2014

El Alpinista. Reflexión

Aunque no comprenda Dios siempre está a mi favor.

Un alpinista, desesperado por conquistar la montaña más alta, inició su ascensión después de años de preparación. Pero quería la gloria para él sólo y, por eso, subió sin compañeros.
Y así, empezó a subir. Subió más y más. Se fue haciendo tarde, muy tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo para llegar a l...a cima antes de la noche. Pero pronto oscureció y la noche cayó con gran pesadez en lo alto de la montaña, hasta que no pudo ver absolutamente nada; no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Cuando todo era negro, y a muy poca distancia de la cima, se resbaló y se desplomó al vacío cayendo a una velocidad vertiginosa: lo único que podía ver eran manchas oscuras que pasaban a gran velocidad. Mientras caía, ya entregado a una muerte segura, en esos angustiosos momentos... le pasaron por su mente algunos instantes de su vida, unos buenos y otros no tanto...De repente, en ese preciso instante, sintió un tirón muy fuerte que casi le parte en dos... y recordó que había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que le sujetaba la cintura.
Suspendido en el aire y asustado, gritó desesperado: "¡¡¡Ayúdame, Dios mio, ayúdame!!!"Justo en ese momento una voz grave y profunda le contestó desde el cielo: "¿Qué quieres que haga?" ¡Sálvame, Dios mio!", contestó. "¿Crees realmente que te puedo salvar?""¡Por supuesto que sí, Dios mio!" le respondió. "Entonces corta la cuerda que te sostiene".Hubo un momento de silencio y de indecisión. Entonces, el hombre reflexionó...y se agarró más fuerte a la cuerda.
Se dice que, días después, el equipo de rescate encontró muerto a un alpinista congelado, agarrado con fuerza a una cuerda...A DOS METROS DEL SUELO...
Adaptación de un cuento de Marco Valladares.

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